martes 9 de febrero de 2010

9 de febrero: La forma comunitaria del Ministerio


El ministerio sacerdotal tiene una "radical forma comunitaria" y puede ser asumido sólo como una "obra colectiva".
(...)
El ministerio de los presbíteros es sobre todo comunión y colaboración responsable y necesaria al ministerio del Obispo, en la solicitud por la Iglesia universal y por cada Iglesia particular, al servicio de las cuales ellos constituyen con el Obispo un único presbiterio.
Cada uno de los sacerdotes, sea diocesano o religioso, está unido a los otros miembros de este presbiterio, sobre la base del sacramento del Orden, por particulares vínculos de caridad apostólica, de ministerio y de fraternidad.
De hecho, todos los presbíteros, diocesanos o religiosos, participan del único sacerdocio de Cristo Cabeza y Pastor,"trabajan por la misma causa, la cual es la edificación del Cuerpo de Cristo, la cual exige múltiples funciones y nuevas adaptaciones, sobre todo en estos tiempos", y se enriquece en el curso de los siglos con siempre nuevos carismas.


Juan Pablo II
Pastores dabo vobis, 17

domingo 7 de febrero de 2010

7 de febrero - Renuncia a la autonomía


En el Evangelio de Juan encontramos muy a menudo estás palabras de Jesús: «Lo que yo os digo no viene de mí sino del Padre ..., las obras que yo hago no son mías sino del Padre ...».
Jesús parece renunciar a toda autonomía frente al Padre; pierde toda autonomía, mas es Jesús, esa persona humano-divina, encarnada en la historia, aparentemente condicionada por la cultura y por las estructuras del tiempo, pero realmente libre, tanto que fue capaz de ofrecer la propia vida y morir "por" la humanidad.
Y nadie tiene amor más grande,es decir, nadie es tan cercano a la perfección de Dios, como quien da la vida por los demás. Ahora bien, el dar la vida implica el desapego de sí mismos y de las personas, renunciar a los propios bienes y a las propias ideas, a la propia cultura, a la propia formación espiritual, a las propias iniciativas. En fin, vivir los consejos evangélicos. (…)
¿Qué es entonces la obediencia sino pobreza: no ser, y no tener? ¿Qué es la obediencia sino castidad, es decir ser sencillos, privados de apegos a sí mismos y a los demás y a las cosas?

Silvano Cola
Scritti e testimonianze
Gen’s, Grottaferrata 2007, p. 75

sábado 6 de febrero de 2010

6 de febrero - Transparencia de Jesús


Los presbíteros son llamados a prolongar la presencia de Cristo, único y supremo Pastor, siguiendo su estilo de vida y siendo como una transparencia suya en medio del rebaño que les ha sido confiado. (...)

Los presbíteros son, en la Iglesia y para la Iglesia, una representación sacramental de Jesucristo, Cabeza y Pastor, proclaman con autoridad su palabra; renuevan sus gestos de perdón y de ofrecimiento de la salvación, principalmente con el Bautismo, la Penitencia y la Eucaristía; ejercen, hasta el don total de sí mismos, el cuidado amoroso del rebaño, al que congregan en la unidad y conducen al Padre por medio de Cristo en el Espíritu. En una palabra, los presbíteros existen y actúan para el anuncio del Evangelio al mundo y para la edificación de la Iglesia, personificando a Cristo, Cabeza y Pastor, y en su nombre.



Juan Pablo II
Pastores dabo vobis, 15

viernes 5 de febrero de 2010

5 de febrero- El significado y la realidad


El clero debe predicar la Palabra, pero la predicación no es la forma de la Palabra de Dios, sino sólo su mediación. el Evangelio no sirve a la predicación y no es una mina y un tesoro de citaciones para el orador desde el púlpito, la predicación tiene en cambio una función introductoria al Evangelio, como es en sí mismo.
Lo mismo vale para el catecismo y para todos los demás expedientes de la instrucción cristiana (…).
Lo mismo vale, desde otro plano, igualmente para la liturgia en su totalidad y en sus elementos particulares: por muy importante que sea que el pueblo cristiano celebre de manera digna el memorial de la pasión de Cristo, es igualmente esencial (…) que éste, a través de todas las ceremonias, encuentre enseguida el significado y la realidad y no vea nunca en el factor ceremonial, por bello y digno que pueda ser, la meta y el fin.

Hans Urs von Balthasar
Sponsa Verbi, Esistenza Sacerdotale
Morcelliana, Brescia 1985, p. 403
(La traducción es nuestra)

jueves 4 de febrero de 2010

4 de febrero - El "yo" del sacerdote en el "yo" de Cristo

En la Eucaristía Cristo se dona totalmente a sí mismo por nosotros. (…) Ahora bien, esta ofrenda de sí, quiere confiarla a nosotros,sus amigos, los sacerdotes. Hagan ustedes por la Iglesia, hagan ustedes por la humanidad, lo que yo he hecho. Yo me entrego a ustedes de manera que sean ustedes el gesto vivo y continuo de mi entrega. Actúen en mi persona, actúen de tal manera que yo mismo actúe en ustedes. (…)
El sacerdote entonces, podrá ser tal sólo sólo si habita en la intimidad de Cristo, unido totalmente a su vida y a su amor; y si por esta unión suya con Cristo, también él llega a ser el despojado de sí mismo, el mínimo, el pobre, el casto.
Cuando el sacerdote dice "yo", debe identificarse con el yo de Cristo, porque Cristo mismo quiere decir "yo" en él.

Klaus Hemmerle
Il sacerdote oggi
Gen’s 12 (1982/6) p. 11

miércoles 3 de febrero de 2010

3 de febrero - Sacramento del origen


En la Iglesia cada uno viene de Cristo, por haber sido bautizado en él y por haber recibido el don de su Espíritu. Cada uno lleva consigo - al menos cuando da testimonio de lo que fue puesto como base - a Jesucristo, lleva Jesucristo a la comunidad eclesial. Por lo tanto, cada uno es en cierto modo "punto de partida" de la Iglesia.(…)
Mas, esto no hace para nada superflua la repraesentatio Christi capitis (“presencia” de Cristo cabeza) para la unidad de la Iglesia (…). Una representación donada a la Iglesia para mantenerla vinculada con el origen y en la unidad, como sacramento de este origen.

Klaus Hemmerle
Entre diócesis e Iglesia universal
Internationale Katholische Zeitschrift 1974, n° 1, p. 29

martes 2 de febrero de 2010

2 de febrero - María, guardiana de la libertad y la igualdad


Para una madre, los hijos son sencillamente hijos, antes y más allá de sus tareas y roles; para María los miembros de Cristo son sencillamente el hijo suyo, ése que fue aceptado al pie de la cruz (cf Jn 19, 26), antes y más allá de lo que tendrán que hacer en la distinción de sus tareas, en y para la Iglesia.
Diría que en María resplandece el ser en su pureza, de donde brota el hacer – la multiplicidad en el obrar –, pero que, como el ser, no se agota en las obras ni se identifica en ellas.
Ella, con el Padre, es la guardiana de la libertad y de la igualdad dentro del pueblo de Dios. (…) Igualdad que no es aplastamiento porque tiene su fuente en la vida trinitaria, donde cada uno de los Tres es el Único y, por lo tanto, igual a los Otros Dos, pero en una existencia irrepetible.

Giuseppe Maria Zanghí
Dio che è Amore
Città Nuova, Roma 20043, pp. 139.141