(La traducción es nuestra)
martes, 6 de octubre de 2009
7 de octubre - La belleza del Evangelio conquista
(La traducción es nuestra)
6 de octubre - Hablamos porque hemos encontrado

domingo, 4 de octubre de 2009
5 de octubre - Cada uno un modelo

Tanto el campesino que ara la tierra mientras alza de continuo su corazón a Dios, como el carpintero, el herrero, el oficinista, el intelectual —todos los cristianos— han de ser modelo para sus colegas, sin orgullo, puesto que bien claro queda en nuestras almas el convencimiento de que únicamente si contamos con El conseguiremos alcanzar la victoria: nosotros, solos, no podemos ni levantar una paja del suelo. Por lo tanto, cada uno en su tarea, en el lugar que ocupa en la sociedad ha de sentir la obligación de hacer un trabajo de Dios, que siembre en todas partes la paz y la alegría del Señor. "El perfecto cristiano lleva siempre consigo serenidad y gozo. Serenidad, porque se siente en presencia de Dios; gozo, porque se ve rodeado de sus dones. Un cristiano así verdaderamente es un personaje real, un sacerdote santo de Dios". (San Clemente Alejandrino)
sábado, 3 de octubre de 2009
4 de octubre - Son mis señores

viernes, 2 de octubre de 2009
3 de octubre - Maestros porque son testigos

Para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites. "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan (...) o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio". San Pedro lo expresaba bien cuando exhortaba a una vida pura y respetuosa, para que si alguno se muestra rebelde a la palabra, sea ganado por la conducta. Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y desapego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra de santidad.
2 de octubre - Hacer ver a Jesús

jueves, 1 de octubre de 2009
1° de octubre - Mi vocación es el amor

Siento la vocación de sacerdote. ¡Con qué amor, Jesús te llevaría en mis manos cuando, al conjuro de mi voz, bajaras del cielo...! ¡Con qué amor te entregaría a las almas...! Pero, ¡ay!, aun deseando ser sacerdote, admiro y envidio la humildad de San Francisco de Asís y siento en mí la vocación de imitarle renunciando a la sublime dignidad del sacerdocio. (…)
La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos ellos. Comprendí que la iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de amor.
Comprendí que sólo el amor podía hacer actuar a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre...
Santa Teresa di Lisieux