martes, 6 de octubre de 2009

7 de octubre - La belleza del Evangelio conquista

No basta deplorar y denunciar las fealdades de nuestro mundo. No basta ni siquiera, para nuestra época desencantada, hablar de justicia, de deberes, de bien común, de programas pastorales, de exigencias evangélicas.
Hay que hablar de eso con un corazón lleno de amor compasivo, haciendo experiencia de aquella caridad que da con alegría y que suscita entusiasmo; hay que irradiar la belleza de lo que es verdadero y justo en la vida, porque sólo esta belleza conquista en verdad los corazones y los dirige hacia Dios.
Card. Carlo Maria Martini

Cartas Pastorales 1999-2000
(La traducción es nuestra)

6 de octubre - Hablamos porque hemos encontrado


Todos sabemos cuán difícil es para un joven de hoy vivir como cristiano. El contexto cultural, el contexto mediático, ofrece un camino muy diferente al de Cristo. Parece incluso que hace imposible ver a Cristo como centro de la vida y vivir la vida como Jesús nos la muestra. Sin embargo, también creo que muchos perciben cada vez más la insuficiencia de todas esas propuestas, de ese estilo de vida, que al final deja vacíos (...).
Los jóvenes deben percibir que no decimos palabras que no hayamos vivido antes nosotros mismos, sino que hablamos porque hemos encontrado y tratamos de encontrar de nuevo cada día la verdad como verdad para nuestra vida. Para que nuestras palabras sean creíbles y tengan una lógica visible y convincente, es preciso que nosotros mismos sigamos ese camino, que nosotros mismos tratemos de que nuestra vida corresponda a la del Señor.


Benedicto XVI
Al clero de Roma
7 de febrero de 2008

domingo, 4 de octubre de 2009

5 de octubre - Cada uno un modelo


Tanto el campesino que ara la tierra mientras alza de continuo su corazón a Dios, como el carpintero, el herrero, el oficinista, el intelectual —todos los cristianos— han de ser modelo para sus colegas, sin orgullo, puesto que bien claro queda en nuestras almas el convencimiento de que únicamente si contamos con El conseguiremos alcanzar la victoria: nosotros, solos, no podemos ni levantar una paja del suelo. Por lo tanto, cada uno en su tarea, en el lugar que ocupa en la sociedad ha de sentir la obligación de hacer un trabajo de Dios, que siembre en todas partes la paz y la alegría del Señor. "El perfecto cristiano lleva siempre consigo serenidad y gozo. Serenidad, porque se siente en presencia de Dios; gozo, porque se ve rodeado de sus dones. Un cristiano así verdaderamente es un personaje real, un sacerdote santo de Dios". (San Clemente Alejandrino)


San Josemaría Escrivá De Balaguer
Amigos de Dios, punto 70

sábado, 3 de octubre de 2009

4 de octubre - Son mis señores


De este modo me concedió el Señor a mí, el hermano Francisco, (…) y me da tanta fe en los sacerdotes, que viven conforme a las normas de la santa Iglesia romana, por razón de su ordenación, que, si me persiguieren, quiero acudir a ellos mismos.
Y, aunque yo tuviese tanta sabiduría como la que tuvo Salomón, y encontrase a los sacerdotes pobrecillos de este mundo en las parroquias en que viven, no quiero predicar contra su voluntad.
Y a ellos y a todos los demás quiero amar y honrar como a señores míos. Y no quiero fijarme en si son pecadores, porque yo descubro en ellos al Hijo de Dios, y son mis señores. Y lo hago por esta razón: porque lo único que veo corporalmente, en este mundo, de ese mismo Altísimo Hijo de Dios, es su santísimo cuerpo y su santísima sangre, que ellos reciben y sólo ellos administran a los demás.


San Francisco de Asís
Testamento

viernes, 2 de octubre de 2009

3 de octubre - Maestros porque son testigos

Para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites. "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan (...) o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio". San Pedro lo expresaba bien cuando exhortaba a una vida pura y respetuosa, para que si alguno se muestra rebelde a la palabra, sea ganado por la conducta. Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y desapego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra de santidad.



Pablo VI
Evangelii Nuntiandi 41

2 de octubre - Hacer ver a Jesús


"Queremos ver a Jesús"(Jn 12,21). Esta petición, hecha al apóstol Felipe por algunos griegos que habían acudido a Jerusalén para la peregrinación pascual, ha resonado también espiritualmente en nuestros oídos en este Año jubilar. Como aquellos peregrinos de hace dos mil años, los hombres de nuestro tiempo, quizás no siempre conscientemente, piden a los creyentes de hoy no sólo "hablar"de Cristo, sino en cierto modo hacérselo "ver". ¿Y no es quizás cometido de la Iglesia reflejar la luz de Cristo en cada época de la historia y hacer también resplandecer su rostro ante las generaciones del nuevo milenio?


Jan Pablo II



Novo Millenio Ineunte 16

jueves, 1 de octubre de 2009

1° de octubre - Mi vocación es el amor



Siento la vocación de sacerdote. ¡Con qué amor, Jesús te llevaría en mis manos cuando, al conjuro de mi voz, bajaras del cielo...! ¡Con qué amor te entregaría a las almas...! Pero, ¡ay!, aun deseando ser sacerdote, admiro y envidio la humildad de San Francisco de Asís y siento en mí la vocación de imitarle renunciando a la sublime dignidad del sacerdocio. (…)
La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos ellos. Comprendí que la iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de amor.
Comprendí que sólo el amor podía hacer actuar a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre...
Comprendí que el amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el amor lo era todo...
Entonces,al borde de mi alegría delirante, exclamé: ¡Jesús, amor mío..., al fin he encontrado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor...!
...En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor.

Santa Teresa di Lisieux
Obras completas, Burgos 1988, 259-261